Este verano tuve una fugaz pero intensa visita al norte de León en compañía de mi amigo Karlos. El primer objetivo era el Gilbo, un monte que hacía años que le había echado el ojo. No es muy alto si lo comparamos con sus vecinos, pero cualquiera que lo haya visto sabe que es un pico precioso y esbelto.
Salimos de Horcadas en dirección al evidente collado que queda a la derecha del Gilbo. No tenía muy claro cual iba a ser el camino de subida, pero era claro que sería una circular. Pero antes de encaramarnos al Gilbo había que cruzar todo el praderío. La pista muy evidente (es un PR).
Hacia el Gilbo (I)
Gilbo (I)
Hacia el Gilbo (II)
Pico Jano al fondo
Gilbo (II)
Gilbo (III)
Hacia el Gilbo (III)
Gilbo (IV)
Hacia el Gilbo (IV)
Una vez en el collado nos dirigimos hacia la cresta. Primero había que superar un pequeño resalte para darnos de frente con el evidente sendero de ascensión al Gilbo. Pero se me calentó la cabeza y en vez de subir por el sendero, cogimos la directa por la cresta. Bonita y disfrutona con algún paso de II fácil pero muy expuesto. La roca en algunos tramos era un tanto mediocre, así que si alguno repite que se ande con cuidado. Las vistas sobre la zona de Riaño eran una pasada. Este monte es un gran mirador.
Pantano de Riaño (I)
Cueto Cabrón y zona Yordas
Trepada (I)
Trepada (II)
Trepada (III)
Trepada (IV)
Trepada (V)
Trepada (VI)
Trepada (VII)
Tras la trepadita, nos unimos ya en su parte final al camino normal de subida. Las vistas desde la cima para flipar. Como no podía ser menos se me pusieron los dientes como colmillos de morsa en cuanto vi el Cueto Cabrón. Ese monte es una aventurilla que algún día espero acometer.
Peñas Pintas
Cueto Cabrón (I)
Llegando a la cima
En la cima
Panorámica desde la cima
Espigüete
Zona Yordas
Tras disfrutar de las vistas, comer un poco y echar una breve siesta, nos pusimos de nuevo en marcha. Como había dicho anteriormente nos decidimos por hacer una circular y recorrer la lomada izquierda del Gilbo, en lo que se conoce como la vía normal de acceso. Después de recorrer un tramo y llegar a la ya evidente bajada, como teníamos tiempo, decidimos continuar la ruta por la cresta un rato más.
Cresta de bajada (I)
Cresta de bajada (II)
Vista atrás al Cueto Cabrón
Detalle del Cueto Cabrón
Carlos en la cresta
Panorámica de la cresta
Cuando ya vimos que lo mejor era bajarse, por que si no nos íbamos a ir muy lejos de Horcadas, buscamos un posible camino de descenso que resultó ser toda una aventura, con algún que otro destrepe de fortuna por roca más que mediocre.
Una vez en la base de la montaña, volvimos a recorrer el praderío por anchos caminos hasta llegar de nuevo a Horcadas.
Descendiendo
Zona de la Hoz Oscura
Bajando a Horcadas (I)
Bajando a Horcadas (II)
Iglesia de Horcadas
La tarde y las cervezas las echamos en Riaño, desde donde pudimos contemplar el magnífico perfil del Gilbo. A dormir fuimos a la ermita que hay en Boca de Huergano y que tiene un gran soportal donde poder poner el saco y cenar. El atardecer desde la Ermita impagable.
Tras ascender el Casco de Marboré y visitar el Circo de Gavarnie, nos acercamos hasta el circo de Troumouse con idea de intentar subir a la Munia por su vía norte. La tarde estaba esplendida, un sol radiante y el cielo azul. Despelote y a tomar el sol mientras observaba con detenimiento por donde subiríamos al día siguiente.
Cenamos bien y echamos los sacos al suelo sobre la hierba. Habían dicho que igual había tormenta, pero la tarde estaba tan buena, que, tras contemplar un bonito atardecer, nos dormimos con la impresión de que la noche estaría estrellada y tranquila. De hecho, estuvimos sopesando la idea de ir al refugio libre que está cerca del parking, opción que finalmente desechamos. Craso error. A eso de las 21:30h varios destellos y un ruido me despierto. Estaba completamente soñoliento y no sabía si había sido un coche el causante. De nuevo varios destellos. En frente mío el cielo estaba aparentemente despejado, con estrellas. Entonces miré hacia atrás. Me desperté por completo. Miles de destellos me hicieron ver que se acercaba la madre de todas las tormentas. Le desperté a Pablo, que no se había enterado de nada y le dije que teníamos que salir de ahí pitando hacia el refugio. Salimos del saco, recogimos todo y salimos corriendo hacia el refugio, que tuvimos que buscarlo en la oscuridad con la tormenta pisándonos los talones.
Encontramos el refugio de casualidad. Por suerte no había nadie y estaba en unas condiciones de limpieza inmejorables. La habían pintado recientemente incluso. Tras unos breves minutos la tormenta golpeó con toda su virulencia las ventanas del refugio. Nunca vi tanto rayo junto. Aquello parecía la traca final de un castillo de fuegos artificiales. Fue una noche movidita.
Circo de Troumouse
Disfrutando de las vistas
Atardecer (I)
Atardecer (II)
Atardecer (III)
Nos despertamos un poco más tarde de lo previsto. El cielo estaba algo plomizo y amenazaba lluvia. Después de discutirlo y dudar por un momento, nos decidimos a subir. Atravesamos todo el plateau de los lagos y comenzamos a ascender por las pendientes laderas en dirección a la entrada de la vía norte, un estrecho cuello evidente.
Pero se puso a llover...Buscamos una piedra grande donde guarecernos y empezamos a maldecir. Estuvimos un buen rato hasta que dejó de llover. Parecía que despejaba, así que decidimos continuar.
Amanece nublado
Lac des Aires
Vista trás al circo
Hacia la canal
Se ve la parte alta de la canal
Pico de Troumouse
Les Deux Soeurs
Pequeña Cascada
Ya en la canal, nos lo tomamos con calma, buena pendiente, una rimalla interesante y ganas de disfrutar la ascensión. El último tramo de la canal es especialmente pendiente.
Por la canal (I)
Por la canal (II)
Por la canal (III)
Vista atrás al valle
Tras salir de la canal y hacer un poco de mixto, volvimos a llegar a una zona plana. Ya teníamos la vía norte frente a nosotros. Pero de nuevo se puso a llover y esta vez parecía que no despejaría. Ya que estábamos ahí, decidimos no hacer la norte pero si al menos llegar al collado de la Munia, justo debajo del Paso del Gato. Cuanto más ascendíamos más guarra estaba la nieve. Ya llegando arriba, no hacíamos más que hundirnos. Un desastre. Por hacer alguna cima, nos acercamos al Mont Arrouy, las fotos de rigor y para abajo, que volvía el mal tiempo.
En el Mont Arrouy
Panorámica desde el Mont Arrouy
La verdad es que el descenso lo hicimos bastante rápido hasta la entrada a la canal, y una vez en la canal nos lo tomamos con calma, que aquello estaba "interesante"...
Preparándonos para el descenso de la canal
Vistas desde la canal
Descenso de la canal (I)
Descenso de la canal (II)
Descenso de la canal (III)
Descenso de la canal (IV)
Descenso de la canal (V)
Descenso de la canal (VI)
Vista atrás a la canal
Ya solo faltaba llegar al coche y para casa. Un fin de semana increíble a pesar de no haber podido llegar a la Munia por la norte. Una excusa inmejorable para volver.
Aprovechando las últimas nieves de la temporada, Pablo y yo, el dúo de la muerte, nos acercamos hasta Gavarnie. El objetivo no era muy ambicioso, pero era una cuenta pendiente que tenía desde había muchos años: el Casco de Marbore desde la zona francesa.
Salimos un viernes por la tarde y llegamos al pueblo de Gavarnie, cenamos junto a la fuente y subimos con el coche hasta el Col de Tentes, donde dormimos al raso junto a el coche.
Al día siguiente, madrugón, desayuno a toda pastilla (hacía fresquito y no estaba para entretenerse demasiado. Salimos para el Collado de Bujaruelo aún entre la penumbra mientras amanecía poco a poco. Impresionante la pared norte del Taillon y Gabietos.
Salimos del Col de Tentes
Taillon y Gabietos
Astazous
Amanece (I)
La luna
Norte del Taillon
Hacia Sarradets
Amanece (II)
Amanece (III)
Del Puerto de Bujaruelo enfilamos poco a poco, ya por nieve continua hacía el paso de la cadena de la cascada, que aún en esta época de año estaba tapada por la nieve, aunque al pasar por encima de ella se oía el agua bajo nuestros pies.
Fuimos remontando las cortas pero duras rampas hasta el collado que antecede al refugio de Sarradets. Las vistas eran brutales, perdón, BRUTALES, con mayúscula. Ya se veía el Casco de Marbore, la Torre, la Brecha de Roldán....
Hacia Sarradets (II)
Hacia Sarradets (III)
Vista atrás (I)
Zona Vignemale
Hacia Sarradets (IV)
Hacia Sarradets (V)
Vista atrás (II)
El casco y la Torre de Marboré
Panorámica desde el collado
Sin perder mucho tiempo pasamos por el refugio de Sarradets y continuamos antes de que toda la marabunta de gente que estaba ahí alojada le diera por salir hacia la Brecha. Duras las rampas antes de llegar a la Brecha, pero bonitas las vistas como ellas solas.
Cascada
Dedo
Brecha de Roldán y Casco de Marboré
Brecha de Roldán (I)
Hacia la Brecha de Roldán (I)
Hacia la Brecha de Roldán (II)
Sarradets (I)
Sarradets (II)
Brecha de Roldán (II)
Tras pasar por la Brecha de Roldán, toda una experiencia, y deleitarnos nuevamente con las vistas pero del lado español, continuamos nuestro camino hacía nuestro objetivo. Había que pasar primero el paso de los Sarrios, con buena huella y las cadenas a la vista.
Pensamos que sería buena idea subir al Casco por la ruta del agujero. Nos encaramamos entre trepadas al inicio de la gruta, pero fue imposible subir por ahí. Estaba lleno de nieve, no se veía salida clara y preferimos no arriesgar, así que nos dimos la vuelta y subimos por la normal.
Casco de Marboré
Hacia el Casco de Marboré (I)
Hacia el Casco de Marboré (II)
Vista atrás a la Brecha (I)
Por el agujero (I)
Por el agujero (II)
Cañón de Ordesa
Por el agujero (III)
Vista atrás a la Brecha (II)
Continuamos por el Paso de los Sarrios hasta el evidente collado, y de aquí doblamos por la derecha de las paredes del Casco de Marbore hasta darnos de bruces por la pala que antecede a la cima. Nos hizo sudar tinta... una pequeña trepadita y ya estábamos en al cima.
Paso de los Sarrios (I)
Paso de los Sarrios (II)
Torre de Marboré desde el paso de los Sarrios
Última rampa al Casco de Marboré (I)
Última rampa al Casco de Marboré (II)
Panorámica de la Torre de Marboré (I)
Panorámica de la Torre de Marboré (II)
Millaris (I)
Las vistas eran brutales, mirase donde se mirase. Madre mía. Las fotos de rigor, reponer líquido y comer algo, y como hacía solecito y se estaba super a gusto, pues nos echamos una pequeña siesta jejejeje. Una de las mejores siestas de mi vida.
Panorámica desde la cima (I)
Monte Perdido
Gavarnie (I)
Gavarnie (II)
Panorámica desde la cima (II)
Taillon y Punta Bazillac
Gabietos
Millaris (II)
Foto en la cima
Como todo no iba a ser felicidad, tocaba descender. Utilizamos el mismo camino de subida. Primero había que llegar a la Brecha de Roldán.
Regresando a la Brecha (I)
Taillon y Dedo
Regresando a la Brecha (II)
Regresando a la Brecha (III)
Regresando a la Brecha (IV)
Regresando a la Brecha (V)
Regresando a la Brecha (VI)
Regresando a la Brecha (VII)
Regresando a la Brecha (VIII)
Luego al refugio y finalmente al Col de Tentes. A la bajada las vistas eran igualmente alucinantes. Algo tiene ese Circo de Gabarnie y esa zona que tanto atrae a la gente. Es comprensible.
Regresando (I)
Regresando (II)
Regresando (III)
Regresando (IV)
Regresando (V)
Regresando (VI)
Regresando (VII)
Regresando (VIII)
Regresando (IX)
Torre de Marboré desde el Col de Tentes
Casco de Marboré desde el Col de Tentes
Por la tarde, como nos había sobrado tiempo, nos acercamos hasta el Circo de Gavarnie y sus cascadas. Es una ruta fácil y muy recomendable incluso para los no muy montañeros. Pedazo de cascadas...
Tras la interesante vuelta que nos dimos el día anterior por Estaragne y Campbieil, tocaba escalar un poco. En teoría, la escalada la teníamos que haber hecho el sábado, pero como había nevado y encima hacía un viento de mil demonios, tuvimos que trasponer los planes.
Después de dormir en la misma "cueva", pero esta vez sin borrachos ni fumaos dando el peñazo, desayunamos, recogimos todo y nos dirigimos a la presa del Lac de Cap de Long. Tocaba sacar cacharros, reparto de pesos y para arriba. El día prometía, el Neouvielle nos observaba y la arista de los Alharisses nos eperaba.
La aproximación es corta pero jodidamente intensa. Hay que salvar un buen resalte nada más empezar a andar. Al menos el camino no es perdedor. Llegamos a la arista, vuelta a sacar los cacharros, reparto y a ponerse el mono de faena. Pablo iba a tirar todo el rato de primero. Se suponía que la arista era muy fácil, pero nos pilló muy fríos y se nos atragantó un poco. El primer largo era fácil, y Pablo lo fue protegiendo como mejor pudo. Segundo largo, tercer largo... sin muchos problemas, buena roca, todo en su sitio.
La cresta desde Cap Long (I)
Nos acercamos a la cresta
Vistas (I)
Cap Long abajo
Pequeña trepada
Primer largo
Primer largo (II)
Proseguimos hasta que le oigo a Pablo jurar en varios idiomas que desconocía que supiera, y me dice que ha llegado a un paso muy "cachondo" y que esté al loro. Cuando monta reunión y me toca a mi, me dice que el pasito me lo tome con calma y que tengo que hacerlo "a caballo" y para atrás. Os podéis imaginar mi cara de extrañeza. Salgo y en apenas 5 metros veo el paso "raro". Su puta madre. Me pongo de espaldas, me siento a caballo y voy tirando poco a poco para atrás. A medida que avanzo eso cada vez se hace más estrecho. Para que os hagáis una idea, empecé sentando ampliamente mi culo, y cuando llegué al final del paso a caballo tenía un huevo en cada vertiente de la arista. Lo mejor venía ahora, que había que buscar un resalte debajo donde poner los pies, darse la vuelta sobre una aristilla (os recuerdo que estaba yendo para atrás) y encaramarse a una laja lisa, con buenos agarres por suerte. Toda una experiencia....
Ya solo nos faltaba un destrepe un poco guarro, un par de largos cortos pero muy estéticos por el filo de la arista, y a guardar la cuerda.
Pasito "a caballo"
Destrepe
Continuamos
De aquí hasta la cima era todo trepada de I y II entre bloques enormes de piedras, entretenido pero sin mucho misterio.
Trepando hacia la cima (I)
Trepando hacia la cima (II)
Trepando hacia la cima (III)
Por fin llegamos a la cima del Petit Pic de Alharises (2825 m). Soltar cacharros, disfrutar del día, las vistas y comer un poquito.
Panorámica desde la cima
Néouvielle
Pic Long
Vistas (II)
Pic du Midi de Bigorre
En la cima (I)
En la cima (II)
Vista atrás a la cresta
Cap Long abajo
Se supone que la arista continuaba, pero nos habíamos atascado al principio, la arista estaba programada para el sábado y aprovechar todo el día, era domingo y había que regresar...total, que en vez de seguir y volver a las tantas a casa, creo que con buen criterio decidimos bajarnos y dejar la arista para otro día.
El descenso se realiza sin problema en dirección al Lac de Cap de Long hasta un resalte que yo destrepé y que Pablo rapeló. De aquí a la entrada de la arista es un pequeño paseo entre piedras que permite ver desde un lateral la arista completa, incluido los pasos "raros".
Pequeño rapel
Arista desde un lateral (I)
Uno de los pasos en detalle (destrepe)
Uno de los pasos en detalle (paso a caballo)
Arista desde un lateral (II)
Arista desde un lateral (III)
Una vez abajo, en la presa, unas birras para celebrar el bonito y entretenido fin de semana.
Parece claro que mi destino ha estado muy ligado este verano a Pablo "Porma", y una vez más, aprovechando que ya las nieves se habían retirado y empezaba el calorcito nos acercamos hacia Néouvielle.
Después de quedar en Donostia, y estar 2 horas atascados en la autopista francesa por que a los gabachos se les había ocurrido arreglar las juntas de dilatación de un puente en plena hora punta, llegamos a lugar donde pernoctaríamos, justo antes de llegar al aparcamiento del Lac de Cap de Long. Habíamos subido el puerto de montaña entre una niebla horrorosa, pero la sorpresa fue mayúscula cuando al bajarnos del coche con un frío de mil demonios, va y me dice Pablo "me está dando la risa floja, está nevando....". La madre que me parió.
Cogemos lo básico para pasar la noche en el refugio libre que me había comentado Pablo y nos dirigimos a la entrada, una puerta oxidada. El refugio ya me había advertido Pablo era un poco "raro". Pero la risa floja me dió a mi cuando al intentar entrar nos topamos con una especie de barricada, y gente dentro intentando quitarla para que pudiéramos entrar.
Lo peor que te puede pasar cuando vas a un refugio de este tipo es que esté con gente. Pero es aún peor cuando te encuentras a 4 cuasi-adolescentes borrachas como cubas ofreciéndote Ricard y birra. No nos quedó más huevos que interactuar un poco con ellas, aunque al final ya nos tuvimos que poner serios e ir a dormir un poco por que al día siguiente tocaba jornada dura. Tuve que dar un par de voces para que se callaran y nos dejaran dormir. No se que pasa que siempre que quedo con Pablo nos pasan cosas "raras"...
El refugio mejor no os lo describo, pero es lo más parecido a un barracón de un campo de concentración que he visto jamás. Al menos no pillé pulgas...
Al día siguiente nos levantamos casi sin haber dormido, recogimos todo, desayunamos y vimos la nevada que había caído a la noche. Curioso ver nevar en julio. Íbamos a realizar una vuelta circular por el Estaragne y el Cambieil, así que nos dirigimos a la entrada del valle de Estaragne y comenzamos a remontarlo.
El coche de Pablo se ha congelado
Néouvielle y Tres Consejeros (I)
Néouvielle y Tres Consejeros (II)
Remontando el valle de Estaragne (I)
Remontando el valle de Estaragne (II)
Remontando el valle de Estaragne (III)
Vista atrás (I)
Remontando el valle de Estaragne (IV)
A medida que remontamos el valle, la nieve hace acto de presencia. Pisando nieve virgen en pleno mes de julio, ver para creer, pero Pirineos tiene estos caprichos. Toca remontar varios resaltes, algunos duros, y vadear algunos ríos y zonas encharcadas.
Nieve recién caida en julio
Remontando el valle de Estaragne (V)
Remontando el valle de Estaragne (VI)
Pic Mechant (I)
Remontando el valle de Estaragne (VII)
Remontando el valle de Estaragne (VIII)
Remontando el valle de Estaragne (IX)
Pic Mechant (II)
Tras ese primer resalte, continuamos ascendiendo pasando por alguna que otra pedrera. La nieve se hace continua aunque está claro que el sol la derretirá en poco tiempo. Hacemos frente a una ladera muy cabrona que nos hace sudar tinta china, y la nieve recién caída no ayuda.
Remontando el valle de Estaragne (X)
Remontando el valle de Estaragne (XI)
Remontando el valle de Estaragne (XII)
Vista atrás al valle de Estaragne
Lac d'Orédon
Remontando el valle de Estaragne (XIII)
Ya con el valle de Estaragne a nuestros pies, y los picos que los forman casi a nuestra altura, afrontamos los últimos repechos antes de alcanzar la cima del Estaragne. Las vistas son soberbias, y ya divisamos nuestro siguiente objetivo, el Campbieil. Recuerdo que hacía mucho aire, y por lo tanto mucho frío, por lo que no nos entretuvimos demasiado.
Ataque a la cima del Estaragne (I)
Ataque a la cima del Estaragne (II)
Ataque a la cima del Estaragne (III)
En la cima del Estaragne
Panorámica desde el Estaragne
Norte de Monte Perdido
La Munia
Néouvielle y Tres Consejeros (III)
Valle de Estaragne desde el Pic de Estaragne
Descendimos en dirección al Campbieil hasta llegar a un gran collado, y desde aquí, comenzamos la dura pero breve ascensión a la cima del Campbieil.
Vista atrás al Estaragne (I)
Hacia el Campbieil (I)
Vista atrás al Estaragne (II)
Hacia el Campbieil (II)
Campbieil (I)
Campbieil (II)
Las vistas desde la cima eran para alucinar. Se podían divisar un pontón de picos. Yo no estoy muy acostumbrado a ver los Pirineos desde la zona francesa, y algunos picos me costó reconocerlos.
Pic Long (I)
Néouvielle y Tres Consejeros (IV)
Ordesa al fondo
Casco de Marboré, Brecha de Roldán, Taillon y Gabietos
Casco de Marboré, Brecha de Roldán y falsa brecha
Vignemale (I)
Vignemale (II)
Glaciar del Monte Perdido
El viento no cesaba, y había que continuar, no sin antes acercarnos a la segunda cima del Campbieil y disfrutar igualmente de las vistas. Aprovechando unas piedras, nos resguardamos del viento y comimos algo.
Después de comer, comenzamos el descenso evidente hacia el Gourg de Cap de Long, un lago a los pies del Campbieil. Impresionante el Pic Long.
Al llegar al Gourg de Cap de Long, nos quitamos las mochilas, y como ahí no hacía viento y al solecito se estaba muy bien, aprovechamos para comer. Y después de comer, yo me busqué una roca plana que estaba muy bien situada y me eché una siesta que no se la ha echado un ministro. Los ronquidos tuvieron que ser algo impresionantes. De hecho, me desperté con mis propios ronquidos jejejejeje.
Segunda cima del Campbieil
Hacia la segunda cima del Campbieil
panorámica desde la segunda cima del Campbieil
Bajando al Gourg de Cap de Long
Pic Long (II)
Llegando al Gourg de Cap de Long
Campbieil a nuestra derecha
Néouvielle sobre Gourg de Cap de Long (I)
Néouvielle sobre Gourg de Cap de Long (II)
Néouvielle sobre Gourg de Cap de Long (III)
Tampoco era plan de abusar, el día se había portado muy bien, pero teníamos aún un largo camino de regreso hasta el Lac de Cap de Long. Continuamos descendiendo, con el Néouvielle y su famosa arista frente a nosotros, hasta la zona baja del valle, justo antes de llegar al lago.
Bordeamos el Gourg de Cap de Long
Campbieil sobre nosotros
Hacia el Lac de Cap de Long (I)
Pic Long (III)
Hacia el Lac de Cap de Long (II)
Hacia el Lac de Cap de Long (III)
Hacia el Lac de Cap de Long (IV)
Dejamos la nieve atrás, que ya casi había desaparecido, y cruzamos barios arroyos y cascadas. Ya solo faltaba bordear el lago por la derecha y llegar a la cabecera de la presa.
Riachuelos (I)
Hacia el Lac de Cap de Long (V)
Hacia el Lac de Cap de Long (VI)
Riachuelos (II)
Riachuelos (III)
Lac de Cap de Long
Hacia el Lac de Cap de Long (VII)
Para rematar la jornada, tuvimos un bonito atardecer. Al día siguiente nos esperaba la actividad potente del fin de semana, un poco de escalada, pero eso ya os lo contaré en otro momento...